Dirección
Carrer de Romaní, 17
Nou Barris, 08042 Barcelona
Horario
Lunes a Viernes: 9am – 5pm

Losa maciza, reticular o forjado unidireccional: cada solución tiene su uso. Te explicamos las diferencias para que entiendas qué se está ejecutando en tu obra.
Cuando hablamos de losas en construcción, no hay una solución universal. El tipo de losa que necesita un edificio depende de las cargas que va a soportar, la luz entre pilares, el presupuesto y las exigencias del proyecto. Aquí te explicamos las tres más habituales.
Es el tipo más sólido y resistente. Una losa maciza es una placa continua de hormigón armado con espesor uniforme. Se usa cuando hay cargas importantes, grandes esfuerzos puntuales o cuando se necesita máxima rigidez.
Ventajas: Alta resistencia, sencilla de ejecutar, excelente comportamiento estructural.
Inconveniente: Mayor peso propio que otras soluciones.
También llamada losa bidireccional o con casetones. En lugar de ser maciza, tiene nervios de hormigón que forman una retícula, con huecos entre ellos (los casetones). Esto aligera el peso sin sacrificar resistencia.
Ventajas: Menos peso, ahorro de material, ideal para grandes luces.
Inconveniente: Mayor complejidad de ejecución.
El más habitual en edificios de vivienda. Se compone de viguetas —prefabricadas o in situ— separadas entre sí, con bovedillas entre ellas y una capa de compresión encima.
Ventajas: Rápido de montar, económico, muy extendido.
Inconveniente: Solo trabaja bien en una dirección; no es la mejor opción para grandes luces o cargas puntuales importantes.
El ingeniero estructural, siempre. Pero el ferrallista debe ser capaz de leer e interpretar los planos, montar correctamente cada tipo y coordinarse con la dirección de obra. En Montajes y Estructuras Campoamor ejecutamos los tres tipos con precisión y sin improvisaciones.