Dirección
Carrer de Romaní, 17
Nou Barris, 08042 Barcelona
Horario
Lunes a Viernes: 9am – 5pm

Errores en la ferralla pueden costar caro —y no solo económicamente. Repasamos los fallos más comunes en obra y qué hace un equipo profesional para no cometerlos.
El montaje de ferralla parece sencillo desde fuera. Pero quienes llevamos años en obra sabemos que los detalles importan mucho. Un recubrimiento mal colocado, un solape insuficiente o una armadura olvidada pueden comprometer la durabilidad de toda la estructura. Estos son los errores más frecuentes:
El recubrimiento es la distancia entre el borde de la armadura y la superficie de hormigón. Si es insuficiente, la corrosión puede llegar al acero. Si es excesivo, se pierde sección resistente. Los separadores adecuados —bien colocados y del tipo correcto— son fundamentales.
Cuando dos barras se unen, se necesita una longitud mínima de solape que garantice la transmisión de fuerzas. Este valor lo indica el ingeniero en los planos. No respetarlo es uno de los errores más peligrosos y menos visibles.
Colocar una barra de 12mm donde el plano indica 16mm, o un armado en la cara superior cuando debería ir en la inferior, puede tener consecuencias graves. La lectura de planos no es opcional.
Las uniones entre vigas y pilares, o entre losas y muros, requieren armaduras específicas. Omitirlas o simplificarlas debilita los puntos más solicitados de la estructura.
En obras con mucha presión de tiempo, se hormigona antes de que la dirección facultativa haya podido revisar. Una vez cubierta la ferralla, los errores quedan ocultos para siempre.
Trabajar con un equipo que solo hace ferralla —y que lo hace bien— reduce drásticamente estos errores. En Montajes y Estructuras Campoamor la revisión interna es parte del proceso, no un añadido.